Todo empezó con una flor…

Nuestra historia comienza con una sencilla flor, la “Carlina Acaulis” como esta…

Eguzkilore

Eguzkilore

Es sencilla sólo en apariencia, porque de ella se cuentan muchas historias; todas ellas relacionadas con su poder de protección y su magia. En el País Vasco es todavía fácil verla en la puerta de entrada de las casas para proteger el hogar ante cualquier peligro. Símbolo del poder del sol, el Eguzkilore, como se llama por estas tierras, es protagonista de leyendas míticas que se han ido contando de generación en generación. Pero también es conocida y reconocida en Cataluña, en Suiza, Alemania, Italia…en definitiva, mucho más que una flor.

De ahí nace la marca Eguzkilore. Y es que nos gustan las historias del Eguzkilore, siempre nos han gustado. Sobre todo, nos gusta la idea de ofrecer algo más que un producto, algo más que un diseño, por bello que sea. Nos encanta contar historias propias.  ¿Queréis que os cuente una?

Quién sabe cuanto tiempo atrás, cuando las Lamias (seres de la mitologia vasca) llenaban la noche, llegaron a un caserío a llevarse a un recién nacido. Pero para entrar tenían que decir en alto el número de pétalos del Eguzkilore colgado en la puerta. Como no sabían contar bien, y se equivocaban, tenían que empezar de nuevo, una y otra vez, sin dar con la respuesta que les permitiera pasar de la puerta. Así se les pasaba toda la noche, hasta que se hacía de día y los primeros rayos de sol les ahuyentaban. Así, el Eguzkilore cumplía su función protectora. 

¡ hasta pronto !

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